Trainspotting y el Britpop

Trainspotting y el Britpop

No es una revelación el hecho de que desde los años 60 Estados Unidos y el Reino Unido se han disputado década a década el dominio del espectro musical del rock, tanto comercial como alternativo. A mediados de los noventa parecía que la guerra la tenía ganada Norteamérica con el grunge de Nirvana o Pearl Jam; hasta que, entre otras cosas, una película lo cambió todo. 

Es cierto que el nacimiento de bandas como Oasis o Blur puso a Inglaterra en el mapa de nuevo; sin embargo el renacer vino de Escocia y no precisamente en una tarima, sino detrás de una cámara. Trainspotting, de Danny Boyle, marcó tendencia a nivel mundial y resucitó géneros como el new wave o el rave, dando cabida al siguiente “Britpop”. 

Contando la historia de un grupo de amigos adictos a la heroína que no paran de meterse en problemas, este film retrató la clase joven y marginada con un soundtrack de ensueño, en el que resaltan Iggy Pop, Lou Reed, Primal Scream, Brian Eno, Pulp, Underworld o New Order. 

Si bien es cierto que algunos de los exponentes no son británicos y que otros artistas son anteriores a la película; la escenografía e identidad de esta película ayudó a divulgar la rebeldía británica de los años 90 y en volverla atractiva a nivel mundial. Rompió fronteras para muchas bandas que sólo se conocían en la isla, y usualmente es recordada como una de las mejores bandas sonoras de la historia.